Queridos amigos visitantes del blog:

Os doy la bienvenida y os muestro mis novelas gestadas gracias a los conocimientos adquiridos en la investigación criminal y en el estudio del perfil de los ladrones de arte, facetas a las que he dedicado gran parte de mi vida profesional.

Dichas novelas, publicadas en forma de libro por la editorial Taberna Libraria, y, en formato electrónico por la plataforma BUBOK, se basan en dos apasionantes investigaciones ya desclasificadas de los archivos policiales.

Las investigaciones que narro respectivamente en “OBJETIVO BEATO” y “PAPA LUNA, EL RESCATE DE UN PONTIFICE OLVIDADO”, relatan el robo del Códice del Apocalipsis del Beato de Liébana, valorado en 18 millones de euros, cometido en el museo Diocesano de la Seu d´Urgell y en el robo del cráneo de Benedicto XIII, más conocido como Papa Luna, sustraído en el año 2000 en una casa palacio de la localidad zaragozana de Saviñan.

Por otro lado, y con el fin de que el blog sea una herramienta dinámica y atractiva para los aficionados a las obras de arte, periódicamente publicaré noticias y novedades relacionadas con nuestro patrimonio cultural y con las múltiples agresiones a las que se ve sometido.

J.D. Pastor


27 may. 2013

FRAGMENTO DE UN CAPÍTULO DE LA NOVELA OBJETIVO BEATO


Códice del Beato original expuesto junto a la
novela OBJETIVO BEATO
...por fin había llegado el final. Sólo restaba desmantelar aquella oficina, desbordada de papeles y fotografías adheridos a las planchas de corcho colgadas en las paredes. Desde la puerta, sin soltar el pomo, escudriñaba aquel despacho con la vista envuelta en una especie de nebulosa, mientras en mi mente se entremezclaba el recuerdo de unos momentos magníficos, con el de otros de extraordinario sacrificio. Se trataba de una situación contradictoria, en que la alegría y la pena se enfrentaban arte, esperando a que yo me decidiera por una o por otra. Alegría por un trabajo que terminaba bien, y por el regreso a mi hogar, donde, por un tiempo al menos, volvería a ser una persona normal; y pena por abandonar aquel hogar postizo, y por el recuerdo de las confidencias con los compañeros, o el restaurante de todos los días, donde uno se empeña en ser agradable, buscando un cariño que añora, etc. Si en el País Vasco padecen el síndrome del norte, en la UCO se padece el síndrome de la nostalgia.
Todo había terminado, cuatro chicos de poco más de veinte años se convertirían, al cabo de pocas horas, en los protagonistas insustituibles de los rotativos, radios y televisiones de todo el país. Debo confesar que su estúpida e irreflexiva actitud ante la vida, me hizo sentir cierta simpatía por aquellos jóvenes que, sin saberlo, habían robado una de las piezas más preciadas del patrimonio histórico español.
Casi han pasado ocho años, y sigo sin poder evitar una sonrisa al recordarles, partidos literalmente de risa, en los calabozos de la policía municipal de La Seu d’Urgell, diciendo a los agentes que les custodiaban que querían irse con los “picos” a su cuartel. Y es que, dicho con gracia, “picoleto” hasta suena bien...

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