Queridos amigos visitantes del blog:

Os doy la bienvenida y os muestro mis novelas gestadas gracias a los conocimientos adquiridos en la investigación criminal y en el estudio del perfil de los ladrones de arte, facetas a las que he dedicado gran parte de mi vida profesional.

Dichas novelas, publicadas en forma de libro por la editorial Taberna Libraria, y, en formato electrónico por la plataforma BUBOK, se basan en dos apasionantes investigaciones ya desclasificadas de los archivos policiales.

Las investigaciones que narro respectivamente en “OBJETIVO BEATO” y “PAPA LUNA, EL RESCATE DE UN PONTIFICE OLVIDADO”, relatan el robo del Códice del Apocalipsis del Beato de Liébana, valorado en 18 millones de euros, cometido en el museo Diocesano de la Seu d´Urgell y en el robo del cráneo de Benedicto XIII, más conocido como Papa Luna, sustraído en el año 2000 en una casa palacio de la localidad zaragozana de Saviñan.

Por otro lado, y con el fin de que el blog sea una herramienta dinámica y atractiva para los aficionados a las obras de arte, periódicamente publicaré noticias y novedades relacionadas con nuestro patrimonio cultural y con las múltiples agresiones a las que se ve sometido.

J.D. Pastor


27 jun. 2013

ADQUIERE OBJETIVO BEATO EN LIBRO ELECTRÓNICO O RECIBE EN TU DOMICILIO LA EDICIÓN DE BOLSILLO

Estimados amigos:

Por fin ha visto la luz una nueva edición de bolsillo de mi novela OBJETIVO BEATO. 

Con frecuencia, recibo comentarios o mensajes informándome de la dificultad de adquirir en librerías novelas de esta edición. Consciente del problema, me comprometo a remitirla contra-reembolso (14 euros con portes incluidos) a la dirección que me indiquéis en vuestros comentarios. Deberéis incluir vuestro e-mail para ponernos en contacto.

Como quiera que vuestros mensajes primeramente son filtrados por mi,  vuestra dirección será totalmente confidencial.

Si deseáis descargarla para vuestros libros electrónicos, los podreis hacer en la web BUBOK

Un saludo
J.D. Pastor

27 may. 2013

FRAGMENTO DE UN CAPÍTULO DE LA NOVELA OBJETIVO BEATO


Códice del Beato original expuesto junto a la
novela OBJETIVO BEATO
...por fin había llegado el final. Sólo restaba desmantelar aquella oficina, desbordada de papeles y fotografías adheridos a las planchas de corcho colgadas en las paredes. Desde la puerta, sin soltar el pomo, escudriñaba aquel despacho con la vista envuelta en una especie de nebulosa, mientras en mi mente se entremezclaba el recuerdo de unos momentos magníficos, con el de otros de extraordinario sacrificio. Se trataba de una situación contradictoria, en que la alegría y la pena se enfrentaban arte, esperando a que yo me decidiera por una o por otra. Alegría por un trabajo que terminaba bien, y por el regreso a mi hogar, donde, por un tiempo al menos, volvería a ser una persona normal; y pena por abandonar aquel hogar postizo, y por el recuerdo de las confidencias con los compañeros, o el restaurante de todos los días, donde uno se empeña en ser agradable, buscando un cariño que añora, etc. Si en el País Vasco padecen el síndrome del norte, en la UCO se padece el síndrome de la nostalgia.
Todo había terminado, cuatro chicos de poco más de veinte años se convertirían, al cabo de pocas horas, en los protagonistas insustituibles de los rotativos, radios y televisiones de todo el país. Debo confesar que su estúpida e irreflexiva actitud ante la vida, me hizo sentir cierta simpatía por aquellos jóvenes que, sin saberlo, habían robado una de las piezas más preciadas del patrimonio histórico español.
Casi han pasado ocho años, y sigo sin poder evitar una sonrisa al recordarles, partidos literalmente de risa, en los calabozos de la policía municipal de La Seu d’Urgell, diciendo a los agentes que les custodiaban que querían irse con los “picos” a su cuartel. Y es que, dicho con gracia, “picoleto” hasta suena bien...

26 may. 2013

CONTRAPORTADA NOVELA "OBJETIVO BEATO"

Contraportada
El robo y la recuperación del Beato de la Seu d´Urgell fueron tan rocambolescos, que la realidad supera cualquier fantasía de una interesante novela policíaca. Jamás pudieron imaginar esos tres chicos de poco más de 20 años, que se convertirían  en protagonistas de las primeras páginas de los rotativos, y de programas de radio y televisión de todo el país. Sin ser consciente del daño que hacían,  habían robado una de las piezas más preciadas del patrimonio histórico español.

Este documentadísimo libro es único en su género, no sólo porque nunca, que sepamos, se ha recuperado  un Beato robado, sino por su trama novelesca, en la cual hay delaciones, homosexualidad traicionada, personalidad suplantada, entrega de billetes falsos y fuga de la cárcel.

Los sucesos aquí relatados constituyen una histórica real. Son reales los lugares, las personas y los hechos. La trama ofrece suspense y hasta cierta curiosidad casi morbosa, no inventada, sino contada por quien en primera persona, dirigió con maestría la investigación para la recuperación del Beato de la Seu d´ Urgell.

25 may. 2013

¿QUE ES EL CÓDICE DEL BEATO DE LA SEU D´URGELL?


Códice del Apocalipsis del Beato de Liébana
de la Seu d´Urgell
En los códices hispanos de la época altomedieval, destacan sobremanera los llamados beatos -comentarios al Apocalipsis de San Juan-. Dichos códices fueron iluminados con preciosas miniaturas que plasmaron mediante el dibujo y el color, determinados pasajes del Apocalipsis. Toman estas obras el nombre de beatos porque su autor se llamaba Beato y fue un monje que vivió en el valle de Liébana, en Cantabria, en el Monasterio de San Martín, a caballo del año 800.
El comentario al Apocalipsis de Beato, conoció un desarrollo extraordinario en tierras de Castilla y León en el transcurso del siglo X, fomentado tal vez por los terrores que sintió la cristiandad ante la proximidad del fin del mundo en el año 1000.
Por un inventario de la biblioteca de la Seo de Urgel, sabemos que en 1147 el Beato ya estaba en tierras pirenaicas. Es bien conocida, la fortísima vinculación de los Condes de Urgel con el rey Alfonso VI y sus descendientes. Armengol V (1092-1102) casó con María, hija del conde Pedro Ansúrez, el fundador de Valladolid. Este conde castellano gobernó el condado de Urgel a principios del siglo XII durante la minoría de edad de su nieto Armengol VI. Es bastante probable que el conde Armengol V o Pedro Ansúrez donasen el libro al obispo San Odón, patrón de la ciudad, e iniciador de la construcción de la actual catedral. El códice está compuesto en la actualidad por 239 folios, siete folios numerados en romano y 232 en árabe. La escritura que emplea es la llamada visigótica redonda. Aunque el libro carece de colofón y, por tanto, no sabemos el año exacto en que se escribió, debemos situarlo poco después de 970. El Beato de Urgel consta de 79 miniaturas o dibujos, algunas ocupando dos folios. La técnica pictórica se inserta plenamente en la miniaturística mozárabe leonesa: colores fuertes, nítidos y brillantes .
Información extraída de la Web /mundicodices.com

22 may. 2013

FRAGMENTO DE UN CAPÍTULO DE "PAPA LUNA, EL RESCATE DE UN PONTIFICE OLVIDADO"

Craneo del Papa Luna
...observando a través de una de las ventana desde el interior del castillo, Pedro Martínez de Luna sopesaba las fuerzas a sus ordenes y la capacidad de estas para detener la avalancha francesa que frente a las murallas se les ofrecía en todo modo superior y mejor dispuesta. Allí, se planteaba la legitimidad de sus reclamaciones papales y las vidas que para defenderlas habrían de ser ofrecidas sobre aquel oscuro lugar. Don Pedro dudó por un momento si no habría sido mejor aceptar el ofrecimiento que en asamblea los representantes del clero francés habían brindado a ambos contendientes: “La abdicación sin condiciones de ambos Papas, y la elección, con todos los cardenales de la cristiandad presentes, de uno nuevo que unificase ambas sediciosas secciones sin coacciones ni amenaza de ningún tipo y sin que la sangre hubiera de ser derramada”.

Por un momento, Pedro Martínez de Luna, Benedicto XIII, el Papa Luna, o los tres a la vez, pues los tres eran en uno solo, dudó, mientras observaba la situación que ante él se exponía con nítida claridad, si aceptar la oferta sobre la mesa expuesta. Desde su privilegiada atalaya observaba a su reducido ejército, a los emisarios portadores del ultimátum, y a la mayoría de sus cardenales hasta hace poco fieles devotos,que conocedores de su culpa y como desleales ratas púrpuras y pútridas, huían discretos bajo los soportales.

6 abr. 2013

CONTRAPORTADA NOVELA "PAPA LUNA EL RESCATE DE UN PONTÍFICE OLVIDADO"


Contraportada
A Valentina, agente del Grupo de Patrimonio Histórico de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, se le encomienda, junto al resto de sus compañeros, la misión de averiguar el paradero de un cráneo robado en el año 2000 de una casa-palacio de Saviñan (Zaragoza), cráneo que en tiempos más afortunados para su descabezado amo, llegó a ser el del mismísimo Benedicto XIII, Papa de la Iglesia Católica.

El Papa Luna, Vicente Ferrer, uno de los dominicos más brillantes de su tiempo; Alma, joven soñadora atípica  en formas y modos; Marco, Hugo y algún que otro personaje, tendrán que defender la dignidad papal del hombre que durante casi 40 años tuvo en jaque a la cristiandad defendiendo un derecho al que no renunció ni siquiera en su lecho de muerte en la sede papal de Peñíscola, a los lánguidos noventa años.

Las dos épocas distantes, siglos XV y XXI en la que se desarrollan los acontecimientos, se entrelazan a través de personajes ficticios y reales, datos maquillados y exactos, fantasía y realidad, que hacen de esta novela una obra fresca y atrayente, merecedora de su lectura.

5 abr. 2013

¿QUIEN FUE EL PAPA LUNA?



Escudo de armas del Papa Benedicto XIII
 (Biblioteca Estatal de Baviera)
Don Pedro Martínez de Luna, hijo de Don Juan Martínez de Luna y de Doña María Pérez de Gotor, nació en Illueca (Zaragoza) en 1328, en el castillo que domina la localidad situada a orillas del río Aranda. Estudió derecho canónico en la Universidad de Montpellier y abrazó la carrera eclesiástica, que no abandonaría durante el resto de su larga y fructífera vida.
La personalidad de Don Pedro Martínez de Luna consiguió que se convirtiera rápidamente en una figura de primer orden de la Iglesia. Así, en el año 1375 es nombrado cardenal diácono, viajando con el papa Gregorio X de Avignon a Roma, traslado que fue el detonante del histórico Gran Cisma de Occidente.
Tras su posicionamiento en la obediencia de Avignon durante el Cisma, consiguió el apoyo de la Corona de Aragón, Castilla y Navarra, y finalmente fue nombrado Papa. Tomará el nombre de Benedicto XIII, siendo más conocido por su apelativo, el Papa Luna, por su pertenencia a esta distinguida familia aragonesa.
Tras el turbulento periodo político y eclesiástico que supuso el Gran Cisma de Occidente, el Concilio de Constanza, celebrado en 1417, depone a Benedicto XIII como máximo pontífice, así como a Gregorio IX y Juan XXIII, nombrando como único papa Alejandro V, poniendo fin a la disputa por la autoridad pontificia de los tres pretendientes nombrados papas.
Pedro Martínez de Luna, manteniéndose en su consideración de Benedicto XIII y retirado en el Castillo de Peñíscola, fue perdiendo todos sus aliados políticos y eclesiásticos, hasta ser excomulgado y considerado un antipapa. No obstante el Papa Luna defenderá la legitimidad de su causa hasta su muerte, a los 95 años.
Tras su muerte, el cuerpo incorrupto de Benedicto XIII fue depositado, en primera instancia, en la capilla del castillo de Peñíscola. En abril de 1430, Don Juan de Luna, sobrino de Pontífice, deseó trasladar el cadáver de Don Pedro a la mansión de los Luna, en el castillo-palacio de la zaragozana villa de Illueca.
En 1711, durante la Guerra de Sucesión, tropas de Felipe V asaltaron el señorial edificio. Al penetrar en la cámara mortuoria,destrozaron el cadáver del Papa Luna, separando la cabeza del resto del cuerpo, para seguidamente lanzar por el hueco de un antiguo ventanal los destrozados huesos, que fueron a caer a gran distancia del alcázar, en dirección al Río Aranda.
Unos labradores de la casa de los Luna pudieron encontrar el cráneo del Pontífice -los demás restos se perdieron en aquella feroz contienda- y lo entregaron a sus señores. Más tarde, la familia Luna se unió -por casamiento- con los Muñoz de Pamplona, ambas de antigua, fuerte y noble raigambre aragonesa- y llevaron la calavera de Don Pedro Martínez de Luna al antiguo palacio que poseían en Saviñán…

Extraído del DECRETO 86/2007, de 8 de mayo, del Gobierno de Aragón, por el que se declara Bien de Interés Cultural, como bien mueble, el «Cráneo parcialmente momificado de Benedicto XIII», (más conocido como Papa Luna).

GRACIAS


10 mar. 2013

ASÍ FUE POSIBLE EL EXPOLIO DE ESPAÑA

Artículo de Jesús García Calero | 2 de octubre de 2012. ABC.es Cultura Arte.

Políticos, historiadores y funcionarios ayudaron al despojo de monumentos y colecciones, según la investigación dirigida por Inmaculada Socias.
Por primera vez, un grupo de historiadores ha tenido acceso a la correspondencia que los marchantes de arte enviaban a los grandes potentados norteamericanos que compraron ingentes cantidades de obras de arte y antigüedades del patrimonio español al principio del siglo XX. Hablamos de William Randolph Hearst, el celebre magnate que inspiró «Ciudadano Kane», o de Archer Milton Huntington, fundador de la Hispanic Society of América. Inmaculada Socias, profesora de Historia del Arte de la Universidad de Barcelona, ha coordinado y escrito en los primeros volúmenes este triste relato de expolio, que fue consentido, cuando no animado, por destacados historiadores y responsables políticos españoles. Doble vida Todos los personajes de esta historia tienen doble vida. En la cúspide encontramos exitosos historiadores, como José Pijoan; políticos y filántropos, fundadores de museos, como el marqués de la Vega-Inclán; artistas como Ricardo Madrazo, emparentado con una saga que incluye algún director del Museo del Prado, responsables de monumentos como José Gestoso o asiduos conocedores de la élite social y diplomática, como el celebérrimo Arthur Byne, que logró llevar a EE.UU. claustros y monasterios desmontados por piezas. Todos ellos le avisaban y, en ocasiones también, ejercían de marchantes a comisión. Tras la desamortización y el 98 con una crisis económica galopante, los potentados americanos tenían decenas de ojos y oídos en España y dinero para inundar el mercado. Las autoridades no acertaron a evitar la diáspora de lo mejor del arte español, que hoy se encuentra en museos y colecciones de todo el mundo. Era el momento de contar esta historia En palabras de Jonathan Brown, incomprensiblemente, los historiadores del arte españoles han evitado hasta ahora contar la historia del “expolio de Hispania”, un cuento triste que combinó fatalmente la avaricia y la ignorancia. Pero el tiempo de reconstruir estos lúgubres eventos sin desmentido posible ha llegado. Permiten comprender la mentalidad de las clases altas y de los guardianes del patrimonio artístico. La profesora Socías -añade- ha jugado un papel de gran relieve, su libro sobre Huntington es definitivo, fundado en una investigación exhaustiva del nutrido archivo de la Hispanic Society, que ha sido embajador permanente de la alta cultura española en EE.UU. Siempre se ha dicho que Huntington no compraba obras de arte en España porque estoy en contra de importunar a dichas aves del paraíso posadas en sus alcándaras, confiesa en carta a su madre. Pero lo cierto es que buena parte de su colección fue cosechada por sus agentes, decenas de ellos. Según desvela el trabajo de Inmaculada Socias, su red se extendía por otros países, e incluía marchantes profesionales, pero en España actuó de manera continua. Los principios de Arthur Byne La frontera entre el marchante y el historiador, entre el agente y el anticuario es difícil de definir en aquella España. Por ello, la meritoria labor de mecenazgo de Huntington debe quedar también indisolublemente asociada a su actividad comercial. A menudo costeaba a sus agentes viajes para realizar publicaciones culturales que servían además como trabajo de campo para detectar piezas valiosas. Viajar con una carta de presentación de la Hispanic Society abría muchas puertas, y de hecho Arthur Byne comenzó así sus andanzas en España. Autor directo del expolio de los monasterios de Sacramenia y Óvila, estos dos casos para Byne fueron minucias (según el profesor José Manuel Merino de Cáceres, que acaba de publicar junto a Mª José Martínez Ruiz una extensa monografía sobre el personaje W.R.Hearst: el gran acaparador en Cátedra), comparados con el cúmulo incontable de arte expoliado sin el menor escrúpulo, empezando por 80 artesonados, innumerables pinturas y miles de piezas. Enamorado de España Lo cierto es que Byne acabaría siendo el factótum de Hearst en España, operando sin dejar rastro desde su palacete madrileño de don Ramón de la Cruz, 5. Se codeó con lo mejor de nuestra sociedad y no hay más que leer la necrológica que publicó Blanco y Negro (18-08-1935, pág. 135; hemeroteca.abc.es) para entender la consideración que, como hispanista condecorado, se le tenía. Desgraciadamente, la ley en España fue siempre por detrás de esta realidad y nunca paró la sangría. Hasta 1911 se permitía el comercio internacional con las obras de arte españolas y, cuando se regula la legislación protectora del patrimonio, al llegar la República, el claustro de Sacramenia, desmontado y empaquetado, ya está rumbo a EE.UU. Un Greco de Aranjuez Precisamente, la destructiva actividad de Byne en España es uno de los principales motivos por los que Huntington rompió con él, y hay que decirlo en su honor. Pero hay otro caso revelador, que tiene por protagonista a Francis Lathrop, otro de sus artistas/ agentes. En una carta a Huntington acuerdan un código para hablar de un Greco de Aranjuez que perteneció a la Infanta Cristina, pero que sus herederos se disponían a vender en 1901. Acuerdan por carta que la palabra «Hold» significará compra. «Rye Express», el Greco. Mayo son 25.000 dólares, junio 30.000, julio 35.000 y agosto 40.000. Al concretar la compra, emitirían un telegrama «Hold Rye Express for July», que significaba comprar el Greco de los Borbón por 35.000 dólares. Josep Pijoan, el autor de Summa artis, fue estrecho colaborador de Huntington, y agente suyo sobre todo en París y Londres, adonde llegaban también innumerables piezas del patrimonio español. Le recomendó comprar piezas que sabía que completarían la colección de su mecenas. Pocos meses antes de la guerra civil, desde España, Pijoan escribe a Huntington tras un encuentro con un anticuario que le ofrece textiles y bronces. Ricardo y Raimundo Madrazo Raimundo y Ricardo de Madrazo ofrecieron a Huntington dibujos de Goya, algún manuscrito de Lope de Vega y lienzos de Mazo, siempre tratando de hacerlo entre bambalinas, fuera del mercado «oficial». En Castilla y Andalucía, el coleccionista recibía piezas desde fíbulas de oro a azulejos moriscos, incluso una oferta por el patio del Castillo de Vélez Blanco, por prestigiosos funcionarios y académicos correspondientes. Incluso de nobles en situación precaria. Hubo un anticuario, Raimundo Ruiz, que acabó organizando almonedas en Nueva York adonde hacía llegar obras del patrimonio, saltándose toda ley. Las autoridades ordenaron detener en 1926 un barco en Burdeos, el «Chicago». Ruiz había solicitado permiso para exportar 613 de objetos artísticos, pero se las había ingeniado para cruzar la frontera y realizar el envío, con ayuda de anticuarios franceses y americanos. Más de 4.500 objetos incluyendo un Greco, 12 pinturas, una sillería de coro, varias esculturas… Socias opina que la falta de conciencia de la clase dirigente y la presión compradora de grandes coleccionistas se unió a la mala situación económica. Su investigación aporta aspectos absolutamente desconocidos por la sociedad y que han permanecido en la penumbra y entre densas nieblas. Y opina que el mercado del arte tiene aún la misma iluminación.